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La Resistência

Foto del escritor: leandrofigueiredop
leandrofigueiredop
15 oct
4 min de lectura

La resistencia actúa sin pedir permiso

La resistencia acompaña a todo ser humano. Forma parte del funcionamiento del inconsciente y actúa independientemente de nuestra voluntad.

Casi nunca se presenta como resistencia. Aparece como cansancio, como falta de tiempo, como una buena razón para dejar para después, como un tema que de repente pierde la gracia, como un chiste que desvía la conversación. Quien resiste raramente sabe que está resistiendo.

Freud y la barrera que nadie ve

Freud la descubrió al observar que ciertos recuerdos y sentimientos encontraban una barrera para llegar a la conciencia. En sus primeros trabajos con Breuer, utilizaba la hipnosis y la catarsis para sacar a la luz lo que estaba olvidado. El método tenía límites: no todos los pacientes eran hipnotizables y las mejorías solían durar poco. Cuando pasó a atender al paciente despierto y a pedirle que recordara, notó que algo se oponía activamente al recuerdo. La fuerza que un día había alejado aquellas ideas de la conciencia volvía a actuar dentro del tratamiento.

Poco a poco, lo que parecía un obstáculo se convirtió en materia de trabajo. En 1912, Freud describió la transferencia como uno de los principales instrumentos de la resistencia. En 1914, mostró que el paciente repite en acto aquello que no consigue recordar, y que esa repetición necesita tiempo para ser elaborada. En 1926, en Inhibición, síntoma y angustia, organizó cinco formas de resistencia. Tres provienen del yo: la de represión, la de transferencia y la que nace del beneficio secundario de la enfermedad, cuando el síntoma trae beneficios que la persona teme perder. La cuarta proviene del ello y es la compulsión a la repetición. La quinta proviene del superyó, en forma de culpa y necesidad de castigo, y puede llevar a la reacción terapéutica negativa.

Un psiquismo que protege

El psiquismo hace esto porque su función es proteger. Lo que un día fue demasiado doloroso para sentir o decir quedó guardado lejos de la conciencia, y la resistencia mantiene esa guardia. Preserva un equilibrio que, aunque sea costoso, ya conocemos y sabemos habitar.

De ahí el apego a ciertos sufrimientos: lo conocido tiene dirección, lo nuevo todavía no. La persona permanece en la relación que desgasta, repite el mismo patrón, pospone la decisión que sabe necesaria. El sufrimiento familiar ofrece previsibilidad y una identidad, y muchas veces trae beneficios discretos, como la atención de los demás o una buena justificación para no arriesgarse.

Esta guardia suele tener su origen en la infancia. El niño que aprendió a no llorar, a contenerse, a agradar o a endurecerse lo hizo con los recursos que tenía y en el entorno que encontró. La estrategia funcionó, se repitió y terminó convirtiéndose en parte de quien es.

Reich y el carácter

Reich observó que la resistencia toma forma con el tiempo. Los modos de defenderse se repiten, se organizan y se convierten en forma de ser, lo que él llamó carácter. Aparece en el tono de voz, en la mirada, en la manera de hablar y de callar, en la respiración y en la postura. El cuerpo guarda lo que la historia dejó: hombros que se elevan, pecho que se contrae, mandíbula que sostiene.

Análisis del carácter, publicado en 1933, nació del seminario técnico que Reich conducía en Viena. Él notaba que muchos analistas interpretaban el contenido en profundidad mientras el paciente seguía exactamente igual. Su propuesta fue analizar las resistencias antes de los contenidos, en el orden en que aparecen, comenzando por la transferencia negativa latente. Formuló entonces la resistencia caracterial, que se manifiesta en la sonrisa fuera de lugar, en la cortesía excesiva, en la frialdad, en la docilidad constante. El carácter entero trabaja como defensa, y él lo llamó coraza caracterial. Para Reich, el modo en que alguien dice algo revela más que el tema del que habla.

Observó también que la coraza protege de un dolor antiguo y, al mismo tiempo, limita el placer. Un organismo contenido durante mucho tiempo puede sentir como una amenaza el aumento de excitación y de vitalidad que acompaña al cambio. Reich llamó a esto angustia de placer. Ayuda a entender por qué algunas personas empeoran justamente cuando empiezan a mejorar.

Si el carácter es una defensa organizada, esta se encuentra inscrita en el organismo, en la musculatura crónica, en la respiración contenida, en la postura. Reich pasó a trabajar con el cuerpo, y de esa línea surgieron la vegetoterapia y los desarrollos de Navarro y de Lowen.

Lo que la ciencia observa hoy

El término «resistencia» perdió espacio en el vocabulario de varios enfoques, pero el fenómeno sigue siendo estudiado bajo otros nombres:

Safran y Muran investigan las rupturas de la alianza terapéutica, momentos en que el paciente se retrae o confronta al terapeuta. Sus datos indican que la reparación de estas rupturas se asocia a mejores resultados, lo que sitúa la resistencia dentro de la relación entre ambos. Miller y Rollnick, en la entrevista motivacional, muestran que buena parte de lo que parece resistencia es respuesta a la postura de quien conduce: cuanto más se presiona, más se defiende la persona.

También existen evidencias experimentales sobre lo que Freud llamó represión. En los estudios de Anderson y Green, con el paradigma think/no-think, la corteza prefrontal reduce la actividad del hipocampo para impedir que un recuerdo llegue a la conciencia, y este control tiene un costo neural mensurable. Desde el trabajo de Nader, Schafe y LeDoux, se sabe además que las memorias reactivadas se vuelven temporalmente maleables, el proceso de reconsolidación. Enfoques como la terapia de coherencia, de Ecker, parten de ahí y leen la resistencia como la protección de un esquema que aún tiene sentido para quien lo lleva. Solo cambia cuando se accede a él y encuentra una experiencia nueva que lo contradiga.

En el lenguaje, Wilma Bucci propuso la teoría del código múltiple. La emoción circula en un sistema subsimbólico, ligado al cuerpo y a las imágenes, y el habla circula en otro, el verbal. La resistencia aparece cuando ambos se desconectan: el discurso es fluido y la emoción no comparece. Los estudios de Pennebaker sobre marcadores lingüísticos, como el uso de pronombres, tiempos verbales y palabras emocionales, muestran que la manera de hablar acompaña el grado de evitación. Por otra vía, confirman la intuición de Reich sobre la forma.

Mirar con curiosidad

Vale la pena mirar la resistencia con curiosidad y sin juzgar. Nació como una inteligencia de supervivencia y lleva la memoria de una época en la que protegerse era necesario. Comprenderla es una forma de conocer la propia historia.



 
 
 

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